miércoles, 23 de marzo de 2011

SORIA , LA CIUDAD DE LOS POETAS

Soria conserva el encanto que plasmaron en sus versos Bécquer, Machado o Gerardo Diego. La llaman la ciudad de los poetas. Desde aquí, desde estas líneas, se propone un viaje por la Soria más poética, por la Soria que prendó a los poetas, una Soria verde y de piedra, monumental, una Soria en parte distinta del resto de Castilla. El paisaje es montañoso y nada seco.

La ciudad, con 35.540 habitantes, es la segunda capital de provincia más pequeña de España y su tamaño le da un encanto especial, provinciano y rural. A pesar de todo lo que tiene que ofrecer, la capital del Duero ha sido minusvalorada. Pero es un referente en el románico español, una ciudad con influencias cristianas, judías y musulmanas.

ANTONIO MACHADO
Antonio Machado llegó a Soria en 1907 para ocupar la cátedra de francés en el instituto, un antiguo convento jesuita hoy dedicado a su figura. Se instaló en una pensión de la calle Estudios, donde conoció a Leonor Izquierdo, hija de los dueños; una muchacha de 13 años con la que se casó en 1909. La boda escandalizó a los más conservadores por la diferencia de edad entre la pareja. Él tenía 32 años; ella, 16.
A los pocos años se trasladaron a París, donde el poeta iba a ampliar sus estudios de filología francesa. Estando allí Leonor enfermó de tuberculosis y, aunque volvieron a Soria donde el clima le era más favorable, nada se pudo hacer por su vida. Cuando ella murió Machado se sumió en una profunda tristeza que inspiró sus versos más románticos. Dejó Soria, que tanto le hería, y se trasladó a Baeza para ocupar una vacante en su instituto.

GUSTAVO ADOLFO BECQUER
 Bécquer, otro poeta sevillano, llegó a Soria y se casó inesperadamente con Casta Esteban, la hija de su médico, tras haber mantenido un romance con Julia Espín. La ciudad que él reflejó en sus obras era oscura y tenebrosa. Mitificó el Monte de las Ánimas y en San Polo situó una de sus leyendas, "El rayo que no cesa".

GERARDO DIEGO
Gerardo Diego llegó a Soria en 1920 para ocupar la cátedra de Lengua y Literatura en el Instituto, como años antes había hecho Antonio Machado. Su relación con la ciudad no fue tan intensa, ya que en 1922 se trasladó a Gijón. Pese a todo, durante estos dos años sus versos son testigos del encanto de Soria.
                                   
  Usuaria del centro


PROGRAMA CONECTADAS.

Buenas tardes a todas y a todos:

En abril comenzamos en el Centro de Integración Local del Burgo deOsma con el PROGRAMA CONECTADAS, de la consejería de la mujer de la junta de Castilla y León, el programa consta de 3 cursos GRATUITOS  de informática dirigidos a MUJERES, el único requisito que han de tener las alumnas es ser mayor de 18 años.

El objetivo del programa es fomentar el conocimiento y la utilización de las nuevas tecnolgías entre las mujeres de las zonas rurales de Castilla y León, considerando la informática como recurso para la promoción de la igualdad y la inserción profesional de la mujer.

Los cursos tienen una duración de 12 horas y finalizarlo se entregarán diplomas acreditativos, el inscribirse a un curso (de los tres que componen el programa) no implica cursar el resto de cursos si no se considera.

El primer curso que se va a impartir es el denominado: Introducción a la informática y a las tecnologías, la fecha prevista de comienzo es el lunes 4 de marzo de 2011, tendrá una duración de 6 días (2 horas al día).

Las personas interesadas pueden inscribirse acudiendo por las tardes al Centro de Integración Local del Burgo de Osma o bien llamando al teléfono: 679.821.402.
Este programa también se desarrollará en el resto de centros de la Fundación de la Lengua Española.





Animaros y comentadlo a vuestros conocid@s para que se puedan inscribir.

Un saludo:

Ana.

LAS GRANDES PROFECIAS DE LA HISTORIA

El 5 de marzo de 1519, Hernán Cortés y sus conquistadores llegaban al Nuevo Mundo. Un grupo de nativos de origen maya estaban esperándoles en la orilla siguiendo las indicaciones de una profecía que, siglos antes, había predicho para ese día la llegada por mar de "dioses con barba y piel blanca".

Este es solo un ejemplo de los aciertos de un calendario, el maya, tan preciso desde el punto de vista astronómico (podía prever un eclipse con miles de años de antelación) como minucioso en sus profecías. Este calendario prevé el fin del mundo para el 21 de diciembre de 2012, una fecha en la que coinciden otras culturas ancestrales sin relación entre sí.
Sin embargo, no hay que preocuparse: los vaticinios no son una ciencia exacta y si Nostradamus habló de un "Hister" en lugar de Hitler como segundo anticristo, el físico Isaac Newton calculó que el fin de los días de la humanidad no llegará hasta 2060.
Lo que parece inevitable es que el 21 de diciembre de 2012 tendrá lugar un hecho inusitado: el Sol en solsticio de invierno se alineará en el ecuador de la Vía Láctea, un acontecimiento que sólo ocurre cada 26.000 años y que la humanidad vivirá por primera vez en 2012. Aún se desconocen las consecuencias que este acontecimiento tendrá sobre la Tierra. Los más pesimistas creen que podría producir un desplazamiento de los polos, pero, al margen de elucubraciones, lo único demostrado es que la última vez que se produjo esta alineación el hombre de Cromagnon dio paso a los Neandertales.
El apocalipsis.
Hechos como el 11-S han desencadenado una oleada de pesimismo profético y, para muchos, es una prueba más de que el día del Juicio Final está cerca. Tan polémico como estudiado, el Apocalipsis es considerado la hoja de ruta del final de la humanidad, que anuncia la llegada de un anticristo que traerá consigo desastres como una guerra nuclear, hambrunas y enfermedades que podrían acabar con una cuarta parte de la población.
Interpretaciones aparte, el Apocalipsis es para muchos una advertencia que, tomada a tiempo, podría evitar el final de la humanidad. El cambio climático, la extinción de especies o el armamento nuclear serían, según esta hipótesis, señales que deberían dar lugar a una reflexión a nivel global. Sobre la llegada del Anticristo, un ser inhumano desprovisto de piedad que traerá consigo una destrucción sin precedentes, escribió el polémico poeta y astrólogo de origen francés Nostradamus en el siglo XVI.
En sus poemas, Nostradamus habla de Napoleón Roy (que podría referirse a Napoleón Bonaparte), de un hombre de origen germánico llamado Hister (que se relaciona con Adolf Hitler) y de un tal Mabus que aún no ha sido identificado con ningún personaje histórico. Con versos enrevesados, escritos en varios idiomas y llenos de oscuros vaticinios, el poeta francés predijo con exactitud hechos históricos como la batalla de Lepanto, la independencia de Estados Unidos o las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Otros visionarios y adivinos no menos sorprendentes son los vaticinios del mago Merlín: una figura histórica que se convirtió en leyenda a través de las aventuras literarias del rey Arturo, pero que en vida fue uno de los oráculos más consultados de la Edad Media y anunció en sus escritos hechos como la Revolución Francesa. "De sangre se teñirá la Galia y la cabeza del rey será cortada. La cabeza de la reina será cortada. La cabeza del príncipe será cortada. Tiempos de horror vendrán y muchos derramarán su sangre. Con nuevos vientos vendrán nuevas leyes", escribía Merlín allá por el siglo VI.

Aunque al margen de un interés histórico, el artista renacentista Leonardo Da Vinci fue también un entusiasta de las predicciones y, según algunos estudiosos de su trabajo, pudo haber camuflado en algunas de sus obras maestras señales que apuntan a un diluvio universal y advierten del imparable poder del agua.

Un hombre tan racional como Newton dedicó gran parte de sus esfuerzos a estudiar los libros de David y el Apocalipsis. Abraham Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos, podría haber soñado con su muerte un día antes de su asesinato. Seis años antes del 11-S, un hombre llamado Rick Rescorla predijo el atentado contra las Torres Gemelas... Y así, cientos, miles de vaticinios que con mayor o menor grado de acierto han tratado de desvelar durante siglos el futuro de la humanidad. Verdaderas o no, lo cierto es que todas estas profecías forman ya parte de la historia de nuestros días.
                                                                                        
  Marina